El Niño terrible, por Patricio Valderrama
"El Niño de 1998 fue hace mucho tiempo; ahora tenemos los medios y los cerebros para hacer las cosas bien".
Desde hace tres meses, el Perú se ve afectado por una serie de fenómenos climáticos, que si bien no son nuevos, estaban muy enterrados en nuestra memoria nacional: inundaciones por desbordes de los ríos y reactivación de quebradas (que pasaron casi dos décadas durmientes pero amenazantes).
El último gran Niño que sufrió el Perú fue entre 1997 y 1998. Aunque lo ocurrido recientemente no puede ser comparado con esos años, nos recuerda lo pobre que es nuestra cultura de prevención y preparación.
El Niño costero es el calentamiento anómalo de la superficie del mar en el norte del Perú, principalmente frente a Piura y Tumbes. Durante febrero, el mar de Paita estuvo hasta 5 grados por encima de su temperatura normal. Este calentamiento, asociado con la radiación solar propia de este verano, produce una evaporación del agua de mar y genera nubes de lluvia. Además, durante casi todo el verano, los vientos del Anticiclón del Pacífico estuvieron bastante débiles. Estos vientos son los que enfrían nuestras costas y nos dan el clima que tenemos. Eso explica el gran calor que estamos sintiendo.
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