martes, 12 de julio de 2016

LOS DESASTRES

Cuando hablamos de desastres nos referimos a las enormes perdidas humanas y materiales que ocasionan algunos eventos o fenómenos en las comunidades como terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deslizamientos de tierra, huaycos, nevadas, deforestación, contaminación ambiental y otros, refiriéndonos a la ciudad de Tana.
Para que entendamos los desastres y podamos prevenirlos y recuperarnos si llegan a producirse, es necesario que nos desprendamos de algunas interpretaciones erradas, que han sido transmitidas en nuestras sociedades.
Tenemos entonces que diferenciar dos términos: “fenómenos naturales” y “desastre natural”, que muchas veces los hemos utilizado como si fueran lo mismo. Los desastres no son naturales, sino algunos de los fenómenos que los producen.
La naturaleza se encuentra en un proceso permanente de movimiento y transformación, que se manifiesta de diferentes maneras, a través de fenómenos de cierta regularidad como la lluvia en algunos meses del año en la montaña, y de aparición extraordinaria y sorprendente, como los temblores de la tierra, las erupciones volcánicas o el desgaste natural del suelo que produce la erosión.
Cuando ocurre un evento natural, nos invade en muchos casos el fatalismo y pesimismo producto de la impotencia que sentimos hacia el comportamiento de la naturaleza. Un examen más a fondo nos indica que algunos desastres tienen su origen en fenómenos naturales, pero, además, pueden ser causados por ciertas actividades humanas que alteran la normalidad del medio ambiente.
Entre este tipo de actividades humanas tenemos:
- La contaminación del medio ambiente: aire envenenado, agua sucia e inutilizable.
- La construcción de viviendas y edificaciones en zonas de alto riesgo, como en los cerros.
Tanto los desastres causados por fenómenos naturales, como los originados por actividades humanas, pueden llevar a una comunidad o a todo un país a la confusión y el caos, al afectar su funcionamiento normal, con pérdidas de vidas y daños considerables en las propiedades y servicios.
Uno y otro tipo de desastres se originan por causas diversas. Ambos presentan posibilidades de prevención por medio de los avances científicos y el control por parte de los seres humanos.
Lo anterior nos muestra que los efectos de ciertos fenómenos naturales no son necesariamente desastrosos. Lo son únicamente cuando los cambios producidos afectan una fuente de vida con la cual los hombres y mujeres contaban, y no se tomaron las medidas de prevención correctas.

¿CÓMO SE PRODUCE UN DESASTRE?

Un desastre es la correlación entre un fenómeno natural como terremotos, maremotos, una erupción volcánica o fenómenos provocados por las personas como la deforestación y la contaminación ambiental, y condiciones de vida económicas, sociales, culturales y físicas vulnerables: salud precaria, viviendas mal construidas, tipo de suelos inestables, mala ubicación de las viviendas, apatía e indiferencia de las personas, falta de organización y participación de la comunidad.

De manera que, existen grandes posibilidades de que se genere un desastre, si en una comunidad hay un alto riesgo de que ocurra uno o mas fenómenos naturales, o provocados por nosotros mismos, y se mantienen condiciones de vida comunitarias vulnerables.

¿CÓMO SE DA LA VULNERABILIDAD DE LOS PUEBLOS?

Cuando la gente ha ido poblando los terrenos que no son buenos para vivienda, por el tipo de suelo, por su ubicación inconveniente con respecto a avalanchas, deslizamientos, inundaciones, etc.
Cuando no existen condiciones económicas que permitan satisfacer las necesidades humanas básicas como trabajo e ingresos económicos, educación, salud, hábitat, seguro, etc.
Cuando han construido casas muy precarias, sin buena base, de material inapropiado para la zona, que no tienen la resistencia apropiada, etc.
Los hombres y las mujeres no crean condiciones de vida seguras por dos razones: la necesidad extrema y el desconocimiento, cuyas causas son ubicables y forman parte de la estructura social y económica de los países.



ÚLTIMA NOTICIA DE DESASTRES NATURALES EN PERU

El Niño terrible, por Patricio Valderrama

"El Niño de 1998 fue hace mucho tiempo; ahora tenemos los medios y los cerebros para hacer las cosas bien".

El Niño terrible, por Patricio Valderrama

Desde hace tres meses, el Perú se ve afectado por una serie de fenómenos climáticos, que si bien no son nuevos, estaban muy enterrados en nuestra memoria nacional: inundaciones por desbordes de los ríos y reactivación de quebradas (que pasaron casi dos décadas durmientes pero amenazantes).
El último gran Niño que sufrió el Perú fue entre 1997 y 1998. Aunque lo ocurrido recientemente no puede ser comparado con esos años, nos recuerda lo pobre que es nuestra cultura de prevención y preparación.
El Niño costero es el calentamiento anómalo de la superficie del mar en el norte del Perú, principalmente frente a Piura y Tumbes. Durante febrero, el mar de Paita estuvo hasta 5 grados por encima de su temperatura normal. Este calentamiento, asociado con la radiación solar propia de este verano, produce una evaporación del agua de mar y genera nubes de lluvia. Además, durante casi todo el verano, los vientos del Anticiclón del Pacífico estuvieron bastante débiles. Estos vientos son los que enfrían nuestras costas y nos dan el clima que tenemos. Eso explica el gran calor que estamos sintiendo.